martes, 5 de abril de 2011

Adiós, Joseph Keckeissen

Anoche, domingo 3 de abril, falleció el Dr. Joseph Keckeissen, profesor de economía de la Universidad Francisco Marroquín y un gran amigo del CEES. "Joe" sufrió una apoplejía hace unos meses lo cual aceleró este triste desenlace. Hermano de la orden salesiana, economista, discípulo de Mises en Nueva York, enseñó en la Universidad casi desde su fundación. Una docena de cursos sobre economía en ESEADE, hoy “Escuela de Negocios”, me despertaron una especial admiración por el profesor Joseph Keckeissen.

Sus ilustraciones eran memorables, sus citas del profesor Mises siempre venían de sus clases con él. El trato noble y generoso a los opositores era ejemplar. Vimos desfilar a varios banqueros, de todas las persuasiones económicas, en el curso “Dinero e Interés”, a quienes trató con cordialidad, especialmente, cuando se trataba de funcionarios de la banca central.
"Joe", claro, puede ser recordado por los conceptos como tasa de capitalización, el tiempo como factor económico, la economía de giro uniforme, la renta económica o cosas por el estilo. Pero la verdad es que esas cosas son relativas cuando se comparan con su bondad como ser humano, visto a la luz de aquellas cosas muy personales que debió sacrificar o sobrellevar para dedicarse a los estudiantes y a la docencia.
De espíritu humilde, de convicciones fuertes y temperamento manso, "Joe" exponía las virtudes de un santo juntamente con las académicas, profundidad, claridad y sencillez. El acento extranjero era pronto olvidado, cuando chispeantes observaciones de preocupaciones estudiantiles se convertían en los ejemplos de los temas económicos.
Su sentido del humor era patente en cada clase. Cuando ponía un problema que dejaba abrumados a los estudiantes rompía el silencio de la clase diciendo: “hasta un caballo muerto podría ver la respuesta”. O se acercaba a la fila de enfrente y preguntaba a alguna señorita, “¿Podría usted construir un imperio con un ratón muerto? tras el silencio decía…Disney lo hizo.” O preguntaba, "¿Qué incentivo por encima de su costo de oportunidad es el que saca a Michael Jackson de sus pijamas para que vaya a cantar?"
"Joe" era un hombre de grandes virtudes. El conocimiento no era todo, también lo era el sacrificio. Sacrificaba el cómodo ambiente de la universidad o de la capital para viajar tres días de la semana a enseñar a Quetzaltenango y tres días volvía a la capital para enseñar en la universidad. Viajes largos de cinco horas, dos veces por semana, hasta el último año, antes de la hemiplejia, representaban grandes demandas auto impuestas sobre su frágil salud y humanidad, especialmente, tratándose de una persona mayor de 80 años. Ese era el espíritu noble y servicial de "Joe", el espíritu de un gigante.
No tengo ninguna duda que las virtudes, talentos y abnegación, en el caso de "Joe", se explican solo apartir de su fe en Dios. Una cruz en su pecho recordaba a sus estudiantes la profunda vocación religiosa de este gran hombre. Por eso, los valores, la fe, la bondad, la ética y el altruismo no eran ajenos a la economía que "Joe" enseñaba, sino eran temas perfectamente compatibles con los costos de oportunidad y valores subjetivos de la praxeología. Lo dije algunas veces en persona y ahora lo digo en público: Gracias "Joe" por habernos dado tantos ejemplos sobre cómo vivir para los demás.  
Tomado de la página del CEES. http://www.cees.org.gt/index.php/Portada

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